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23.3.07

Partido Socialista del Dpto. La Capital- San Luis



COMUNICADO DE PRENSA
ENFATICO REPUDIO AL GOLPE DE ESTADO QUE SUFRIO NUESTRO PAIS
EL 24 DE MARZO DE 1976


El 24 de marzo de 1976, una vez más en nuestra historia - como lo fuera en 1930, 1955 y 1966-, un golpe de Estado pisoteaba la soberanía popular iniciando a sangre y fuego otra dictadura militar. Argentina se integraba así al gigantesco campo de concentración en que se convirtió el cono sur de América Latina, donde no se respetaron los derechos de más de 180 millones de mujeres y hombres, ni siquiera el más elemental, que es el derecho a la vida
Rodolfo Walsh era escritor y tenía cincuenta años, a un año del golpe, el 25 de marzo de 1977 llegó a la esquina de San Juan y Sarandi en la ciudad de Buenos Aires, tuvo apenas tiempo de meter los sobres en un buzón antes de que lo secuestraran y mataran. La suerte de su emblemática “Carta a la Junta Militar” estaba echada, las copias tenían destino y por lo tanto adquirían con el tiempo sentido.
“Derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tardes. En esa perspectiva, lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuarán y agravaron”, expresaba la carta. Y continuaba diciendo, “en la política económica debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que hostiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.
Ante un país desintegrado, debilitado institucionalmente, los intereses de la administración republicana de los Estados Unidos y de las fuerzas armadas junto a los sectores más retrógrados de la vida nacional, impusieron a sangre y fuego su objetivo de reestructurar la sociedad y el Estado de forma de establecer una nueva distribución del ingreso que favoreciera a los sectores económicamente dominantes.
La drástica reducción de la participación del asalariado en la renta nacional, fue acompañada por el intento de la imposición de valores culturales impregnados por el individualismo, que favorecían la deserción del Estado en el papel como prestador de servicios sociales y como instrumento reparador de las desigualdades.

Se impuso así una política económica neoliberal de marginación y exclusión, un modelo económico pensado para expoliar a nuestro pueblo y saquear a la Nación, cuyas consecuencias aun vemos hoy.

Las previsibles resistencias que el modelo provocaría hicieron que el asalto al poder fuera acompañado de una represión sin antecedentes en nuestro país, y de una mecánica violación a los derechos humanos que no desmerece ante las peores atrocidades realizadas por los más descalificados regímenes políticos de la historia de la humanidad. El terrorismo de Estado, instrumento al servicio de esa atroz doctrina, arrojaría así el trágico saldo de decenas de miles de argentinos torturados, vejados, y asesinados a sangre fría, tornando letra muerta las garantías que hasta en la guerra se le reconocen al vencido. El asesinato de mujeres embarazadas, de niños y jóvenes revela la magnitud de este verdadero genocidio
A 31 años de aquel funesto episodio que iniciaría la hora más larga y más negra de nuestra historia, como un ejercicio más de nuestra memoria y militancia, recordamos con dolor aquellos momentos en que nuestro pueblo sufrió el oprobio de la dictadura. Pero siguiendo el camino que nos marcara nuestro maestro, compañero y amigo Alfredo Bravo, ejercemos la memoria activamente, y por ello así como logramos la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, continuamos bregando por la nulidad de los infames decretos de impunidad.
Como se señalara en el prólogo del libro “Nunca Más” de la Conadep: “Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana”.Los Sanluiseños no queremos nunca más volver al pasado del horror; pero debemos ser conscientes de que el “nunca más” se constituye en realidad cuando la inmensa mayoría de la población tiene una firme y profunda conciencia democrática, con raíces en la memoria histórica.
Debemos reivindicar la memoria, aprender del pasado y proyectar un futuro donde lo esencial sea además que todos los hombres puedan vivir con dignidad y se respeten sus derechos fundamentales. Debemos reforzar la convicción de que la democracia es un valor que se construye día a día, que se consolida cuando disminuimos el espacio de la injusticia y se debilita cuando la realidad de la miseria, la exclusión y la marginación se abalanzan sobre nuestros pueblos
América Latina, con la libre expresión de la soberanía popular, está marcando un nuevo tiempo. Empiezan a surgir gobiernos identificados con los sectores populares devastados después de dos décadas y media de aplicación de políticas neoliberales. Nuevos tiempos que vienen de la mano de la vida y no de la muerte, de la participación y no de la represión, de la educación, la salud y el trabajo, con libertad, justicia y solidaridad para los pueblos.

San Luis, 24 de marzo del 2007


Marcelo Juárez
Doroteo Gómez
Marcos Morales
Gómez Alejandra
Roque Palma

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